Cómo preparar a los más pequeños para la mudanza

Más tarde o más temprano, son muchas las familias que se encuentran con la necesidad de cambiar de residencia. Por estresante que pueda resultar un cambio de este tipo para un adulto, imagínense para un niño, que se ve obligado a mudarse sin haber podido participar en la toma de decisión y sin entender en la mayoría de las veces, el motivo de dicho cambio.

Los pequeños se sienten mejor y más a gusto en un entorno conocido y predecible, caracterizado por la rutina y la familiaridad. Si usted está planteándose la posibilidad de cambiar de residencia debería de sopesar previamente las necesidades de su hijo, esto es el entorno que los pequeños tienen y van a necesitar, como una escuela, una vida social…

Por otro lado, en el caso de que su vida familiar haya experimentado un importante cambio, ya sea traumático o no, como un divorcio o una muerte, debería de posponer el cambio de residencia durante un tiempo para que su hijo pueda adaptarse a la nueva situación familiar.

Seguramente que la decisión de cambiar de residencia no esté en sus manos, y que a usted tampoco le haga mucha gracia. En ese caso no deberá de mostrárselo a su hijo, esto es, debe de mantener una actitud positiva delante de ellos. Tenga en cuenta que a los niños les afecta muchísimo las actitudes y estados de ánimos de sus padres en los momentos de cambio y transición, por lo que necesita en esas circunstancias más que nunca que los adultos le trasmitan tranquilidad y seguridad.

Muy importante es también la acción de hablar con su hijo antes del traslado, esto es, independientemente de cuáles sean las circunstancias concretas que le obligan a trasladarse, hay que hablar con los pequeños.

Es preferible que su hijo tenga suficiente información sobre el cambio de residencia o vivienda con tanta anticipación como sea posible. No dude en responder todas sus preguntas con la máxima sinceridad posible y sea receptivo a sus reacciones, sean positivas o negativas. Tenga en cuenta que aunque la mudanza vaya a suponer una clara mejora en la situación familiar, es posible que los pequeños no lo vean tan claro y en vez de ver las ventajas que entraña el cambio se obcequen en los aspectos negativos.

Trata de que su hijo participe en el proceso de planificación y de toma de decisiones en la medida de lo posibles, es decir, permítale que colabore en el proceso de buscar una nueva casa o un nuevo colegio, de este modo sentirá que tiene voz y voto en la familia en vez de vivir el traslado como algo impuesto.

Además, si el cambio es a otro barrio dentro de la misma ciudad, puede llevar a su hijo a visitar la nueva casa, o ver como se construye, y explorar junto a él nuevo vecindario.

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